Bienvenida, te invito a mi Espacio. Si no nos conocemos, permíteme que te cuente un poquito mi historia.
Hay un lema que me acompaña desde hace muchos años: Emprender y Vivir. No es mío, en realidad. Era el lema de un congreso que ayudé a organizar hace más de 20 años y, en aquel momento, no tenía idea de que acabaría marcando mi propia trayectoria.
Una urbanita reconvertida a isleña
Nací en Buenos Aires y a los 23 años me mudé con mi familia a España, donde llevo desde entonces. Vivimos primero en Galicia, después nos instalamos en Mallorca y aquí conocí a mi marido y formé mi propia familia. Suelo decir que soy una urbanita reconvertida a isleña. Me encanta esa mezcla, cada vez más.
Durante casi diez años trabajé en la Asociación de Jóvenes Empresarios de Baleares, acompañando a emprendedores a crear y consolidar sus empresas. También, organizaba y coordinaba todo tipo de eventos para promover el espíritu emprendedor en las islas: congresos, premios, networkings, conferencias, formaciones…
Después llegaría mi turno.
Siempre supe que acabaría emprendiendo, incluso mientras estudiaba en la universidad y trabajaba en una multinacional en Buenos Aires. Mi cabeza jugueteaba continuamente con ideas de negocio y mientras chicas de mi edad leían revistas de moda o cotilleos, yo leía la revista Emprendedores.
Trabajar en la Asociación no hizo más que alimentar esas ganas de tener mi propio negocio así que, cuando con mi marido decidimos ser papás, sentí que era el momento de lanzarme.
Fundé una tienda online de decoración para fiestas y eventos que nació en el garaje de nuestra casa. Poco a poco, fue creciendo hasta abrir un showroom y desarrollar una segunda línea de negocio dedicada a la organización y decoración de eventos en Mallorca.
Ese negocio me ayudó muchísimo en aquella etapa de mi vida, con mi bebé recién nacida al principio y con su hermanita, que llegaría unos años después. Pero llegó un momento en el que dejé de reconocerme en esa tienda, y el cuerpo empezó a pedirme seguir emprendiendo, aunque de una forma diferente.
La transición dentro de mi propio negocio
Atravesé un burnout y eso me sirvió como despertador para frenar y replantearme muchas cosas. Empecé a prestarle atención a mi desarrollo personal, me hice muchas preguntas incómodas y acabé rediseñando por completo el negocio. Simplificándolo y priorizando diferente.
Renuncié a un plan de crecimiento para la tienda, cerré la línea de ecommerce, me quedé solo con la organización de eventos y decidí construir un proyecto mucho más alineado con mi visión y con la vida que quería tener de ahí en adelante.
Me detengo aquí un segundo porque hay un tema que me gustaría resaltar.
Como emprendedoras, vivimos rodeadas de estímulos que nos llenan la cabeza de “tips” y “recetas para el éxito”, los pidamos o no. Pero comprobé hace tiempo que el éxito en los negocios en realidad no tiene una única forma ni definición. Cada una puede, y debe, definir la suya propia.
Como las dueñas del negocio que somos, tenemos el poder absoluto de diseñarlo y configurarlo como nos sirva a nosotras. El tema es que a veces el ruido de fuera o la inercia es tan fuerte que parece que no haya otra manera de hacer las cosas. Pero sí que la hay. Solo hace falta frenar y mirar hacia adentro con honestidad brutal para encontrar el camino que en realidad queremos seguir.
Después de hacer ese ejercicio, como te comentaba, puse patas arriba mi negocio. Con toda la incertidumbre del mundo pero también con toda la convicción, lo rediseñé de arriba a abajo.
Hoy en día sigo teniendo mi estudio de organización de eventos, aunque no tiene nada que ver con aquella línea de negocio que nació en 2017. Cambié los servicios, el perfil de clientes, los precios, los procesos, la cantidad de proyectos que asumo al año. Y cambié yo. Sobre todo, cambié yo.
Ahora tengo asumido que no soy una autoempleada infinita, sino la directora de mis proyectos. Sigo poniendo todo mi cariño a mis eventos, pero aprendí a hacerlo sin regalar mi tiempo. También aprendí a confiar y delegar para no hacerlo todo yo sola, y descubrí que así no solo elevo los resultados de mis trabajos sino también mi rentabilidad.
Me convertí en, como me gusta llamarlo, la Slow CEO de mi propio negocio.
Volver a trabajar con mujeres emprendedoras
Como parte de aquel trabajo interno y aquella transición decidí que quería volver a trabajar con emprendedores. Más concretamente, con mujeres emprendedoras.
Los aprendizajes de estos años fueron muchos y potentes, así que quiero que parte de mi legado e impacto se construya compartiéndolos.
Por eso ahora compagino mi estudio de eventos con servicios de mentoría y con el diseño de propuestas en las que vuelco toda la experiencia que sigo ganando mientras emprendo. Este Substack, se estrena como una de esas propuestas.
Me motiva pensar que puedo inspirar o ayudar a otras mujeres que, como yo, quieren construir negocios rentables pero a su medida. Que además quieren hacerlo sin perder de vista el impacto que generan ni el disfrute con sus proyectos.
Esa es la forma de entender el emprendimiento que comparto, la que sigo entrenando cada día en mi negocio y sobre la que te escribiré por aquí.
Al final, han pasado muchísimos años desde aquel congreso del que te hablaba al principio. Pero su lema para mi sigue muy vigente: todo se trata de Emprender y Vivir.
Un fuerte abrazo,
Silvana


